FOTOKLIC.DE · SERIE DE ENTREVISTAS
Conozco a Stefan desde hace varios años y siempre disfruté mucho sus talleres y alguno que otro viaje fotográfico que organizó. ¿Para qué tomar un taller si ya sabes manejar una cámara? En mi caso, siempre fue por buscar nuevos impulsos. La rutina se va metiendo sola y llega un momento en que mis propias fotos me parecen aburridas. Stefan tiene una mirada completamente distinta, y sus ideas siempre me han ayudado mucho. También lo valoro como persona, porque siempre tiene tiempo para escuchar.
Al leer sus respuestas para esta entrevista, me di cuenta de cuánto se parece mi forma de fotografiar a la suya. Sobre todo en lo que tiene que ver con la preparación y la planeación. Creo que es una manera de pensar que fui adoptando de él con el tiempo, sin darme cuenta del todo.
En este artículo quiero presentarte a Stefan Mayr. Hablé con él sobre su camino en la fotografía, su filosofía visual y su trabajo como fotógrafo y maestro.

Stefan Mayr es fotógrafo profesional y artista originario de Augsburgo. Tras años como pedagogo y educador en medios, se estableció como fotógrafo independiente en 2007 y fundó en 2012 la Lighthouse Fotoschule, desde donde ofrece talleres y viajes fotográficos. Su trabajo se mueve en la intersección entre fotografía corporativa, retrato y reportaje fotográfico; además desarrolla una línea propia de fine art con exposiciones, entre ellas en su galería en la Hutfabrik Lembert de Augsburgo.
Del padre a la propia visión
Stefan llegó a la fotografía desde muy joven, porque su padre también era fotógrafo. A los once años heredó su vieja Zeiss Ikon, y un año después ya fotografiaba vacaciones enteras con la nueva cámara réflex de su padre. Desde entonces la fotografía lo acompañó sin interrupciones, aunque durante mucho tiempo no de manera profesional. Eso llegó mucho después, porque Stefan se formó como fotógrafo completamente por su cuenta.

Ya no recuerda con exactitud cuál fue la primera foto de la que se sintió orgulloso. Probablemente fueron las primeras tomas que simplemente funcionaron. Más adelante, lo que más orgullo le dio fue la primera foto que llegó a una exposición o publicación.
Estilo: reducción, emoción, silencio
Como fotógrafo artístico, Stefan se enfoca en motivos reducidos y emotivos que condensan sus observaciones personales en historias fotográficas. Hace, como él mismo dice, imágenes tranquilas, armoniosas y silenciosas. Su principio rector resume bien esa postura: “Donde despiertan nuestros sentidos, lo espectacular se vuelve prescindible.”
Donde despiertan nuestros sentidos, lo espectacular se vuelve prescindible.
Stefan Mayr

Que otros juzguen si sus fotos son reconocibles como suyas, aunque él siente que ya encontró algo parecido a un estilo propio. No quiere limitarse a un género en particular. “Me gusta todo, siempre que sea emotivo y me toque”, dice. Fotógrafos, pintores y otros artistas lo han influido, pero su mayor fuente de inspiración siempre ha sido el cine y el teatro, especialmente la manera en que trabajan con la luz.
Forma de trabajo: sin plan, pero con una actitud
Stefan no tiene un proceso típico, algo que haga casi siempre de la misma manera. Rara vez prepara una foto durante mucho tiempo; más bien son los momentos espontáneos los que lo encuentran a él. Está convencido de que sus mejores descubrimientos no ocurren cuando persigue el motivo, sino cuando se conecta con él.
Frente a la posproducción tiene una actitud relajada. Prefiere fotografiar a estar frente a la computadora, pero aprovecha las posibilidades de edición cuando le sirven para su visión. “Al final, para mí solo existen fotos buenas y convincentes, y fotos menos buenas. Cómo se hicieron me tiene sin cuidado”, aunque en su caso personal casi siempre ocurre en la cámara.
Sus motivos rara vez están planeados; su proceso artístico vive del momento. Y sin embargo, ese momento está marcado por su mirada y su identidad artística, un proceso de toda la vida. “Trabajo mucho con imágenes internas, y si tengo suerte, algún día me topo con el momento que les corresponde.”

Equipo
Stefan tiene muchas cámaras, cada una para su propósito. Si tuviera que quedarse con una sola, en el fondo le daría igual cuál. Lo importante es tener siempre una cámara encima. En cuanto al equipo sobrevalorado, es igual de consistente: “¡Todo! Ninguno de esos aparatos va a hacer por sí solo una foto mejor o buena.”
Actitud y consejo
A veces Stefan extraña su yo principiante: esa mirada sin filtros, fotografiar solo lo que de verdad le interesaba. No siempre a la altura técnica, pero emocionalmente en el lugar exacto, como él lo describe.
Un consejo muy repetido le parece demasiado absoluto. “Deberíamos tomar en serio cada tip, cada regla, y romperlos todos, según lo que el momento pida.”
¿Y qué distingue para él una buena foto de una extraordinaria? “Una buena foto está bien expuesta, nítida, técnicamente impecable. Una foto extraordinaria reúne todo eso y lo hace parecer irrelevante, porque cada uno de esos elementos solo sirve a la historia que se cuenta, a esa historia única e intemporal.” El momento, dice, es lo que marca la diferencia al final.
Una buena foto está bien expuesta, nítida, técnicamente impecable. Una foto extraordinaria reúne todo eso y lo hace parecer irrelevante, porque cada uno de esos elementos solo sirve a la historia que se cuenta, a esa historia única e intemporal.
Stefan Mayr

Lo personal y la mirada hacia adelante
En su pared cuelgan dos fotos que no son suyas: una de Vesta Magdalena y otra de Sebastian Magnani. ¿Y una foto que todavía quiere hacer? “¡La siguiente! Espero que sea la mejor que haya hecho.”
El arte de omitir
Stefan describe fotografiar como una forma de omitir: no capturar todo lo posible, sino dejar fuera lo que sobra de manera consciente. ¿Cómo encuentra en una escena lo único que debe quedarse? “A una pregunta parecida, Miguel Ángel respondió algo así: quitándole al bloque de mármol todo lo que sobra, hasta que solo queda el David. En fotografía no siempre es tan sencillo, pero lo intento una y otra vez. Me pregunto qué es lo que realmente me interesa de una imagen o un motivo. Cuando lo sé, se vuelve un poco más fácil.”
¿Tuvo que aprender a reducir, o esa mirada tranquila siempre estuvo en él? “Creo que es un rasgo que está muy arraigado en mí, aunque artísticamente sigo trabajando en ello constantemente.”
Ante la idea de que “si queremos tocar a otros con nuestras fotos, primero tenemos que dejarnos tocar nosotros”, surge la pregunta de cómo lograrlo en la fotografía corporativa, donde los clientes muchas veces solo esperan una imagen funcional. “No sé si los clientes realmente quieren solo una imagen funcional. De todas formas, cuando fotografío para clientes, lo que me toca a mí personalmente importa menos. Por eso trato de descubrir, simplemente les pregunto, qué puede hacer la foto por ellos, qué quieren mostrar y qué tiene de único e importante su empresa o producto. Eso es lo que intento encontrar y fotografiar.”
¿Cómo sabe, en el momento de disparar, que está logrando hacer visible lo que normalmente permanece invisible? “No siempre me doy cuenta, pero sí noto cuando el momento es emocionalmente único para mí, cuando algo me toca y logro capturar esa magia. Eso es algo mágico. Y solo cuando yo estuve tocado, en eso creo absolutamente, puedo lograr tocar a quien me ve.”
No siempre me doy cuenta, pero sí noto cuando el momento es emocionalmente único para mí, cuando algo me toca y logro capturar esa magia. Eso es algo mágico. Y solo cuando yo estuve tocado, en eso creo absolutamente, puedo lograr tocar a quien me ve.
Stefan Mayr
Desde 2012, Stefan dirige Lighthouse Fotoschule y comparte su manera de ver. ¿Se puede enseñar a ver, o solo despertar esa capacidad? “Probablemente las dos cosas. En mi opinión no existe algo así como LA MIRADA, algo universalmente válido; es más bien algo muy personal. Y eso es lo que intento cultivar, despertar, encender. Lo logramos bastante bien con distintos métodos, y así ayudamos a cada fotógrafo a afinar su propia visión, tanto en lo artístico como en lo técnico.”
¿Y cuál es el error de pensamiento más común con el que la gente llega a sus talleres? “Que yo sé más, o que tengo trucos guardados que siempre funcionan y garantizan automáticamente mejores fotos. Sí tengo muchos trucos, pero lo que importa es que cada quien aprenda a ver. A ver lo que solo él puede ver, y que tenga o aprenda los recursos artísticos y técnicos para traducir eso que vio en imágenes.”
Escocia es para Stefan su lugar soñado y la gasolinera de su creatividad. ¿Qué encuentra allá que Augsburgo no le puede dar? “¡Amplitud! No necesito ir a Escocia para encontrar motivos o recargarme, pero allá me sale especialmente bien. En mi academia hablo en ese contexto del taller interior: no un lugar físico, sino un estado que nos pone en movimiento, que nos hace bien y nos devuelve el propio enfoque. Para mí, ese lugar es Escocia.”
En mi academia hablo en ese contexto del taller interior: no un lugar físico, sino un estado que nos pone en movimiento, que nos hace bien y nos devuelve el propio enfoque.
Stefan Mayr

Stefan lleva mucho tiempo moviéndose entre la fotografía por encargo y el trabajo libre de fine art. ¿Se nutren mutuamente, o necesita el trabajo libre para seguir siendo él mismo en los encargos? “Las dos cosas. Si solo fotografiara encargos, no sé si lograría desarrollar y sostener mi mirada a largo plazo. Por otro lado, hay cosas que quizás nunca fotografiaría si no fuera por un encargo. Eso entrena enormemente la propia visión.”
¿Qué queda de esta conversación para la fotografía propia? Quizás sobre todo tres cosas. Primero: no toda foto tiene que estar planeada; muchas veces vale más mantenerse abierto al momento que te encuentra. Segundo: la técnica nunca es el fin, solo el medio para capturar lo que de verdad te toca. Y tercero, quizás lo más importante: una buena foto se vuelve extraordinaria cuando tienes el valor de quitar todo lo que sobra, hasta que solo queda lo esencial.
Una buena foto se vuelve extraordinaria cuando tienes el valor de quitar todo lo que sobra, hasta que solo queda lo esencial.
Stefan Mayr
Gracias, Stefan, por tu apertura y por recordarnos que las mejores fotos suelen nacer donde tenemos el valor de omitir algo.
Para cerrar
Por ahora Stefan no está trabajando con especial intensidad en ninguno de sus muchos proyectos fotográficos, sino en otro proyecto artístico que de alguna manera es fotográfico y a la vez no lo es. Un deseo lo acompaña desde hace mucho: “Siempre quise estar colgado en el MoMA. Y todavía quiero.”
Puedes ver más de Stefan en sus sitios stefan-mayr-fineart.de y lighthouse-fotografie.de. Los talleres y viajes los encuentras en lighthouse-fotoschule.de, y en persona puedes visitarlo en su galería en la Hutfabrik Lembert de Augsburgo.

| Fotógrafo | Stefan Mayr |
| Ciudad/País | Augsburgo, Alemania |
| Contacto | stefan-mayr-fineart.de · lighthouse-fotografie.de · Instagram: @lighthouse.fotografie |
| Estilo fotográfico | Fine art emotivo y reducido en la intersección con fotografía corporativa, retrato y reportaje fotográfico. Fotografiar como forma de omitir. |
Ficha: Stefan Mayr · Fotoklic.de
Todas las fotos: Stefan Mayr
Más de la serie de entrevistas:
- BMX, aguja, cámara: una conversación con Armando Montes
- Catrinas en el canal: cuando los turistas se convierten en íconos mexicanos
- Jacob Prado: cómo un fotógrafo callejero captura el alma de la ciudad
También disponible en alemán: Die Kunst des Weglassens: Ein Gespräch mit Stefan Mayr.








