OpenAI refuerza el etiquetado de las imágenes generadas por IA. En el futuro, las imágenes procedentes de ChatGPT, Codex y la API de OpenAI deberán incluir C2PA y SynthID, tanto metadatos C2PA como una marca de agua invisible SynthID. Para fotógrafos, concursos y redacciones, la cuestión sobre el origen de las imágenes adquiere así una importancia notablemente mayor.
C2PA y SynthID: Dos sistemas contra las imágenes falsificadas
C2PA es un certificado de procedencia que se almacena como metadatos dentro de la imagen. Puede mostrar con qué se creó o editó una imagen y, para ello, utiliza información verificable criptográficamente. El problema: al igual que otros metadatos, los datos C2PA también pueden eliminarse o manipularse.
SynthID funciona de otra manera. El sistema desarrollado por Google incrusta una señal invisible directamente en la imagen. Esta puede ser más robusta, por ejemplo cuando una imagen se edita posteriormente o se difunde como captura de pantalla. OpenAI combina ahora ambos enfoques: los metadatos aportan contexto, mientras que la marca de agua debe seguir ofreciendo indicios incluso cuando los metadatos falten.
Además, existe una herramienta pública de verificación (Verify-Tool) de OpenAI. Allí, los usuarios pueden subir una imagen y comprobar si se encuentran indicios de que fue creada con herramientas de OpenAI. No obstante, la propia OpenAI advierte que pueden producirse errores, aunque rara vez.
Por qué esto resulta relevante para los concursos fotográficos
Un caso actual en Tokina muestra la importancia de tales pruebas. El fabricante de objetivos descalificó posteriormente al ganador absoluto de su concurso mensual de 2025. Esto se produjo tras una publicación en Reddit, en la que algunos usuarios afirmaban que la imagen ganadora era generada por IA o estaba fuertemente editada con IA. Tokina habló más tarde de una infracción del reglamento y anunció pasos de verificación adicionales para futuras decisiones.
Según PetaPixel, la imagen contenía una marca de agua invisible SynthID. Esto no significa necesariamente que toda la fotografía haya sido generada artificialmente. También puede indicar que se utilizaron herramientas de IA para ediciones como el reemplazo de cielo, la eliminación de objetos o el re-escalado (upscaling). Justo aquí es donde, en la práctica, la cosa se complica: la frontera entre el postprocesado clásico y una imagen generada por IA no siempre está clara.
Para los fotógrafos, esto significa que los archivos RAW, los pasos de edición transparentes y unas normas de concurso claras adquieren mayor importancia. Quien utilice herramientas de IA debería saber con exactitud si con ello se incorporan marcas de agua o datos de procedencia a la imagen. Especialmente en concursos, fotografía documental o trabajos periodísticos, esto puede resultar decisivo más adelante.
Por ello, esta evolución no es únicamente una cuestión técnica. Afecta directamente a la credibilidad de las imágenes. Para los trabajos creativos, las herramientas de IA hace tiempo que son prácticas. Sin embargo, para los concursos y la fotografía documental se necesitan reglas claras, de modo que una buena fotografía no quede de pronto bajo sospecha generalizada.
via Petapixel








